El escritor y yo Y cada vez que lo recuerdo
el frio del dolor me quiere atrapar,
¿sueño?...¿fantasía?
les paso a contar. ,
Noche misteriosa, nubes, silencios, desde mi ventana lo observé llegar, palidez de muerte, ojos extraviados, pronuncié su nombre sin vacilar.
¡Te conozco!, exclamé sin dudar, cuando joven leí tus cuentos, ellos me hacían temblar, y tus versos me llevaban a pensar.
Pero un día te marchaste para no regresar, decime, ¿qué venís a buscar?.
(El) Un secreto no me permite el descanso, en mi lejanía no logro encontrar la paz prometida, el sueño tranquilo, y mi mente agotada solo sabe penar. Atrapado en palabras de frases gloriosas, viví apurando mis tiempos, me aturdí embriagándome con halagos que llevaron mi nombre a un pedestal.
(Yo) Pero un día te marchaste para no regresar, decime, ¿qué venís a buscar?
(El) Te ofrezco una historia de triste final, allí hay un nombre que quise olvidar, mujer de ojos tristes que espera por mi, tal vez si le cuentas podré descansar. La amé como a nadie, con suma pasión, pero mi cobardía no quiso decirlo, perdí mis ansias entre las rimas, y sangró en mis manos el corazón.
(Yo) ¿Volviste de la muerte por ése recuerdo?, si después de esto lográs reposar, seré el emisario, no te quepan dudas, retomá el camino, volvé a tu lugar. .........
Y entre ráfagas de eternidad Se fue dejando su lamento más íntimo, Quedó su secreto, su gran legado.
¡Por su amor, ha regresado!
Catalina Bas |