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......Me gusta escribir, lo hago desde siempre, poemas, relatos breves, empleando frases que me inspiran los sentimientos, la naturaleza, y la vida misma.
Participé en siete antologías, la última titulada COMPAÑEROS DE VUELO...compatida con un grupo maravilloso de amigos, a quienes conocì en èstas pàginas, y de quienes me enorgullezco.
Colaboro en la revista POLIGONO DE CUENTISTAS Y POETAS. de edición trimestral y distribución gratuita, la cuál está a disposición de quien quiera conocerla.
La etapa que me toca transitar está colmada de satisfacciones; rodeada del afecto de familia, nietos y amigos,... amigos de siempre,... y amigos de sueños, los que día a día me halagan con comentarios, y de quienes disfruto sus poesías y conocimientos...
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GRACIAS A TODOS POR EXISTIR.
CON USTEDES...OTOÑO
16/05/12 | 08:48: Elena A. Navarro(Falta tiempo para tanto decir) dice:
Bellísima poesía, simplemnte eso que es todo la leí varias veces por lo hermosa. Si podés decirme donde encontrar la revista Poligono te lo agradecería, siempre ando en busca de revistas literarias. Cariños Elena
13/05/12 | 23:49: EVA dice:
cata querida gracias por leerme, yo siempre vengo a ver si hay algo nuevo de ustedes...un beso, ahh y ademas me escucho el tanguito tuyo jajaj!!
11/04/12 | 11:07: angelica ( pensamientos al viento) dice:
simplemente, me encanto!. me senti muy identificada como de seguro tantas otras mujeres. me atrapo mucho tu forma de relatar y exponer los paisajes y las cosas transcurridas. Felicitaciones y segui asi!.
Con respecto a lo que comentaste en mi texto, GRACIAS!, de seguro tus nietos te van a recordar asi!, que suerte tienen de tenerte :) ... los abuelos son de esas cosas hermosas que te da la vida. Tus palabras en verdad calmaron un poco ese dolor que sentia en el pecho!, muchas gracias nuevamente
Desde hace muchos años, Rodolfo cumple con una rutina. Por las mañanas. al sonar el despertador salta de la cama, despeja los sueños de los ojos irritados, corre al baño.
Luego de vestirse saborea un café, mientras escucha las últimas noticias con que lo invade la radio, prepara las monedas para el colectivo. Sale por fin dispuesto a enfrentarse con la tarea que cumple detrás de una ventanilla de correo.
Camina varias cuadras con paso cansado, siente en todo su cuerpo el agobio del correr del tiempo, sumado a la desesperanza de la soledad.
En su lugar de trabajo, revisa los elementos , dispuesto a enfrentarse con los problemas de la gente.
El envío de las cartas disminuyó debido al avance de la tecnología, no así los telegramas de *renuncia* que ocultan la triste realidad de ser despidos encubiertos..
Mira por sobre los anteojos cuando escucha alguna crítica por la lentitud de sus manos, y se enoja cuando alguna señora insiste, preguntando por el giro que le enviara su hijo.
Cuando tiene que sellar una carta destinada al exterior, un estremecimiento recorre su cuerpo. ¡Cuántas escribí!, (se pregunta), nunca obtuvo respuesta, se habría conformado con un *no me escribas más*.
Su mente se llena de imágenes; la recuerda hermosa, colocando flores sobre la mesa, cantando, siempre cantando, era feliz con su profesión. Pero él no la acompañaba, los celos lo cubrían de egoismo manteniéndolo indiferente.
Un contrato en España fue el desencadenante de una separación.
Lo vuelve a la realidad el murmullo de las personas que formaron fila nuevamente. Debe seguir atendiendo a quienes, como él, transitan un camino de frustraciones y exigencias.
¡Cuándo me llegará la jubilación!, repite, mientras un sello cae con fuerza sobre la última carta del día.