EL CAMPAMENTO
Decidimos salir de campamento. Iríamos a un camping ubicado en las afueras de la ciudad. Nos encontramos muy temprano, el día amaneció con un cielo gris, amenazante, pero no impidió que junto a mis compañeros emprendiéramos la marcha. El pequeño auto de nuestro incondicional Gabriel se colmó de bultos y algarabía. El campamento estaba alejado de la ruta y debido a la fuerte lluvia que caía en ese momento, éramos los únicos dispuestos a quedarnos allí. Con esfuerzo, hundiendo los pies en el barro, logramos armar las carpas; mi camarada Juan, después de tanta agua recibida se sintió resfriado. Al finalizar la tarea, ya entrada la noche, las nubes se disiparon, fue entonces que decidimos hacer el fuego. Los carbones humedecidos nos hizo demorar el cometido. El entusiasmo iba en aumento, todo estaba dispuesto para comenzar una noche especial. La guitarra se hizo presente de la mano del romántico de grupo y entre cantos, bromas y abundante vino comenzamos a saborear un exquisito asado. Ninguno de nosotros percibió que alguien faltaba . Juan permanecía en la carpa, la fiebre se había apoderado de su cuerpo y le impedía moverse dentro de la bolsa de dormir. Ya de madrugada, mareados de humo y bebida decidimos ir a descansar. Me tiré como pude sobre la colchoneta cuando un quejido cercano llamó mi atención, en la oscuridad extendí un brazo y palpé una cara sumamente caliente. Tomé una linterna y al ver a mi aliado de aventuras en ésa situación, no vacilé en levantarlo y pedir ayuda. Lo subimos al auto y todos juntos salimos rumbo a la ciudad. En el hospital diagnosticaron neumonía, por lo que tendría que quedarse internado. Nos pusimos de acuerdo en turnarnos para cuidarlo, Gabriel se quedaría ésa noche y el resto volvería al camping a levantar las carpas. Grande fue nuestra sorpresa al descubrir que solamente habían quedado las estacas. ¡Robaron todo!. Presos de indignación y profiriendo maldiciones fuimos a realizar la denuncia. Con lo puesto solamente, dimos por terminada lo que pensamos sería una divertida aventura para guardar en la memoria, sin pensar jamás que se convertiría en una pesadilla.
Con el correr de los años, sentados a la mesa de un bar, AMIGOS por siempre, rememoramos el pasado sin dejar de sacar a la luz, el recuerdo de nuestra gran aventura de adolescentes.
Catalina Bas
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